
Obra exposta: O FIlósofo branco, 1991, 2026.
Foto: Igor Sterpin
Por José Antonio Perez
Todo está leído, visto y comprendido
Asimilado
No soy un devorador de cultura ni un gran entendido en arte, pero llevo más de veinticinco años asistiendo a foros, seminarios y encuentros vinculados a ARCO y a tantos otros espacios de España y Portugal. Y, aunque no pretenda dominar los grandes discursos del arte contemporáneo, sí creo reconocer cuándo una obra rezuma verdad.
La de António Cerveira Pinto emociona porque respira una sinceridad difícil de encontrar. No recuerdo haber visto otra semejante.
Todo está leído, visto y comprendido.
Asimilado.
Y eso nos da la seguridad de caminar sobre un terreno firme: sabemos de dónde venimos, dónde estamos y hacia dónde podemos ir. Su obra dialoga con la historia, pero nunca se limita a repetirla. A ello se suma una narrativa extraordinaria, construida con humor, ironía y una sátira generosa que invita a pensar.
La exposición que he visto en Maia es una de las mejores que he visitado en todos estos años. Quizá porque reúne una vida entera de dedicación y convierte esa trayectoria en un relato coherente, intenso y profundamente humano.
Me emocionó especialmente contemplar esos planos orgánicos, llenos de color y de contrastes, que configuran sus hemisferios cerebrales y que el propio artista nos explicó en primera persona.
Estoy deseando volver para descubrir con más calma todo aquello que en una primera visita resulta imposible abarcar.
Es una retrospectiva dignísima. Ojalá el Fórum de Maia haga todo lo posible por incorporar parte de esta obra a su patrimonio, porque con ella preservaría también una parte del patrimonio intelectual de Portugal.
Recorrer sus trazos y sus discursos ha sido un auténtico privilegio.
Una exposición única.
Ahora solo queda seguir el hilo conductor de esta aventura. Espero tener el catálogo cuanto antes.
Quien posee una obra de António Cerveira Pinto tiene entre sus manos un patrimonio que pertenece a Portugal, pero también al mundo. Su trabajo nos invita a asomarnos, desde una enorme ventana —la suya—, a una manera distinta de comprender la realidad.
Da igual el formato: pequeño o grande. Su obra siempre nos sitúa frente a una dimensión profundamente humana.
¡Enhorabuena!
Hoy, la obra de António Cerveira Pinto ocupa para mí un lugar de referencia dentro del net.art, los nuevos medios y el arte conceptual.
Vayan a verla. Escúchense a ustedes mismos mientras la recorren. Saldrán de allí con la sensación de haber recuperado una energía que solo la cultura puede despertar.
Serotonina en estado puro.
Déjense transformar.
Porque esta es una cultura exigente, pero abierta a todos. Una cultura que no termina cuando uno se detiene frente a una pieza; al contrario, cada obra nos ancla por un instante para impulsarnos a seguir avanzando.
Sigue. Anda. Avanza.
Me habría gustado contribuir al catálogo con estas palabras, para invitar a cualquier institución a descubrir una exposición cuyo verdadero poder no es económico, sino intelectual.
Todo es posible. Y António Cerveira Pinto lo demuestra.
Obrigado. Gracias, querido António.
Volveré.
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